Ahora pensando en algún tema del que poder hacer una entrada nueva me vino a la memoria el intenso sabado que tuve el día 12. mi sabado comenzó no se ni como cuando una voz oscura, tenebrosa y su mensaje fue aterrador, atemorizador incluso terrorifico, este mensaje fue el siguiente:
- Levantate zangano que ya son las 11:30, vago de mierda.
Después de asimilar con gran presión en el pecho la hora que era, decidí ponerme el atuendo que me caracteriza en mi casa (el batín de franela el cual es como parte de mi piel, y las preciosas zapatillas de casa de los años 40 A.c. que toda abuela regala a su nieto) y fui hacia la cocina a desayunar y prepararme la mochila para el partido. El partido fue sin comentarios, como todos los sábados, derrota penosa puesto que somos una panda de paquetes.
Después de eso comí en un volado y directo a otro partido, esta vez como espectador. El partido fue uno de esos partidos que odias a muerte, esos en los que solo hace falta una estufa para quedarte dormido como un cachorro en su cestita. Después de irnos del estadio viendo un partido aburrido y con un resultado injusto fuimos a ver a un gran equipo que juega en uno de los campos mas frios de todo europa y parte del extrarradio, ese campo se llama astronomos y el equipucho se llama iru-bat. Este encuentro fue más divertido porque justo en el momento que llegamos entro al terreno de juego el sustituto de Cristiano Ronaldo y Messi. Fue tal la suerte que justo le tocaba jugar en la banda que nos encontrabamos nosotros. Así pues empezó a jugar, cuellos subidos a lo Cantoná, cresta a lo Cr9 y velocidad de Messi, el grandioso verde (dorsal nº3). Entre pitos, aplausos, abucheos y gritos de "queremos un hijo tuyo" hizo rodar por su banda el balón, excelente regate y mejor perdida por la banda. Al cabo de unos minutos, como es normal en él, se enzarzó en una discursión contra otro jugador y cual cani marrullero atemorizó al jugador que en la siguiente jugada ni se acercó a él.
Partidos a parte nos dedicamos a intentar sobrevivir en esta ciudad que posee el apodo de siberia gasteiz, el cual hace perfecta referencia. Cuando teniamos el moquillo congelado uno de mis amigos tuvo la brillante idea de entrar a una panaderia a comprar una palmera y calentarnos un poco, pero como no, a mi me tocó pagar el pato y quedarme fuera esperando porque alguien tenia que vigilar las bicis. Al salir mis amigos cogieron un cincel y un martillo y quitaron la capa de hielo que se habia quedado encima mio.
Pero el día no acabó hay, porque todavia queda la mejor parte, las noches de cristian en vitoriaaaaaaaa (terrorificas dicen algunos, otros las resumen en penosas) pero eso os lo contaré otro día.